miércoles, julio 01, 2009

BAFICI, balance de la primera década


BAFICI, balance de la primera década
Por Cynthia Sabat para Films & Festivals

La ciudad de Buenos Aires y el cine argentino ya no son los mismos desde el nacimiento del BAFICI (Buenos Aires International Film Festival). Fue en 1999 cuando se realizó la primera edición: nadie, ni en sus más remotas fantasías, podía intuir la influencia que tendría el festival tanto en el campo cinematográfico nacional, como en la vida cultural de una de las ciudades más modernas y ávidas de cultura de Latinoamérica.
Nació del espíritu rebelde y libre del cine independiente, se convirtió en una muestra de las últimas tendencias del cine mundial, y en un referente para muchos festivales del mismo estilo que surgieron más tarde en la región. Su actual director artístico, el crítico y guionista Sergio Wolf, asumió la responsabilidad de seguir con el destacado trabajo que realizaron sucesivamente el documentalista Andrés Di Tella, el crítico Quintín, y el historiador del cine Fernando Martín Peña. Cada uno de ellos le dio al BAFICI su toque personal, pero no caben dudas de que todos contribuyeron a hacer del festival lo que es hoy.
Parece que han pasado cien años, pero aquella primera edición de 1999 presentaba entre sus eventos destacados una teleconferencia con Lars Von Trier, y una serie de actividades cuyo eje era la revolución digital en el cine. Ese mismo año un joven desconocido llamado Pablo Trapero ganó el premio al Mejor Director por su ópera prima, una película que se convertiría en un hito del flamante Nuevo Cine Argentino: Mundo Grúa (Crane world, 1999). A lo largo de su historia, BAFICI se ha convertido en una cita obligada para directores, productores, críticos y distribuidores de todo el mundo, que lo han visitado principalmente atraídos por el boom argentino, que se consagró en festivales como Berlín y Cannes, de la mano de realizadores como Lucrecia Martel, Lisandro Alonso, Daniel Burman y Rodrigo Moreno, entre otros. Sus primeras ediciones le bastaron para ganarse un prestigio indiscutible, e igualar (e incluso, superar) en importancia al histórico y legendario Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, el único Clase A en la región, que en noviembre de este año celebrará su 24º edición .
Argentina es un país particularmente afectado por altibajos en su economía. La 11º edición de BAFICI, que se realizó del 25 de marzo al 5 de abril, tuvo que lidiar en un año de elecciones legislativas con la desventaja de una moneda muy devaluada con respecto al dólar y al euro, y con políticas cinematográficas que, aunque bien intencionadas, no se deciden a apuntalarlo económicamente. Aún así, el festival proyectó 417 películas (entre cortos y largometrajes), y tuvo entre sus invitados especiales a James Benning, Kelly Reichardt, Claire Denis, Ron Mann y Prachya Pinkaew. Pero más allá del rico panorama internacional que ofrece cada año, la sección que capta la mayor atención es la competencia argentina, una verdadera vidriera de las producciones independientes que marcarán la tendencia del cine argentino durante todo el año. El premio mayor de la sección fue para Castro de Alejo Moguillansky, una opera prima que se destacó por su sorprendente planteo, su rigurosidad y su timing, y su homenaje al espíritu de un film de culto del cine argentino como Invasión de Hugo Santiago, cuyo guión fue escrito en 1969 nada menos que por Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares.
El balance, una vez más, fue positivo. Con cada edición, el BAFICI agita el debate político y estético del cine argentino y, más allá de las cuestiones que pueden mejorar, siembra en todos los que amamos el cine un deseo: que llegue la próxima edición.





ENGLISH VERSION

BAFICI, overview of the first decade
By Cynthia Sabat, for Films & Festivals

The city of Buenos Aires and Argentinian cinema have never been the same since the arrival of BAFICI (Buenos Aires International Film Festival), in 1999. No one, even in their wildest dreams, could have anticipated the influence that this festival would have both in the field of national cinema and in the cultural life of one of the most modern and ardent cities of Latin American culture.
Born of the free and rebellious spirit of independent cinema, it became a showcase for the most recent trends in world cinema, and a reference point for many festivals of similar style that later arose in the region. Its current artistic director, film critic and screenwriter Sergio Wolf, assumed the responsibility of continuing the outstanding work initially carried out by the documentary filmmaker Andres Di Tella, then by film critic Quintin, and latterly by cinema historian Fernando Martin Peña. Each one of them gave BAFICI their personal touch, but there is no doubt that they all contributed to making the festival what it is today.
It feels as though 100 years have passed by since that first edition in 1999, with its many outstanding events, including a conference call with Lars Von Trier, and a series of activities whose climax was the digital revolution in cinema. That same year an unknown young man called Pablo Trapero won the Best Director award for his debut film Mundo Grúa (Crane world, 1999), a film that would become a big hit of the New Argentinean Cinema.
Throughout its history BAFICI has become a vital meeting place for directors, producers, critics and distributors from all over the world, who have attended, primarily attracted by the Argentinean boom, which was consecrated in festivals like Berlin and Cannes, in the hands of Filmmakers such as Lucrecia Martel, Lisandro Alonso, Daniel Burman y Rodrigo Moreno, amongst others. The festival’s first editions were enough to garner undeniable prestige, and to match (and even beat) the historic and legendary Mar del Plata International Film Festival, the only major festival in the region, which will celebrate its 24th edition this November.
Argentina is a country that has been particularly affected by its economic ups and downs. The 11th edition of BAFICI, which took place from 25 March to 5 April, had to compete against legislative elections, a very devalued currency against the Dollar and the Euro, and with film politics that, although well intentioned, themselves do not help economically. Even so, the festival screened 417 movies (both short and feature films), and had among its special guests James Benning, Kelly Reichardt, Claire Denis, Ron Mann and Prachya Pinkaew.
However, beyond the rich international panorama that is offered each year, the section that grabs the greatest attention is the Argentinian showcase, a real reflection of the independent productions that will mark the trends of Argentinian movies during coming the year.
The main prize of the section was for Castro by Alejo Moguillansky, a debut feature that stood out for its striking pose, thoroughness and timing, and its homage to the spirit of a cult film of Argentine cinema, Invasion by Hugo Santiago, whose screenplay was written in 1969 by none other than Jorge Luis Borges and Adolfo Bioy Casares.
The result, once more, was positive. With each edition, the BAFICI stimulates aesthetic and political debate about Argentinian cinema and, beyond the issues sows a seed of desire in all those that love the movies for the next edition to arrive.

domingo, junio 28, 2009

En boca de urna


Cynthia Sabat, con barbijo

Domingo a la mañana, de votación. En la Provincia: cinco grados de sensación térmica. La fe vacila. La cama tira. Anoche me costó dormirme, porque se me mezclaba la duda entre dos candidatos, con las dudas acerca de la pandemia de Gripe A que, a diferencia de muchos lugares, aquí tiene una presencia concreta y dramática.

Ir a votar a una escuela de la Provincia es desayunarse de la realidad con una cachetada. Que la educación no es prioridad, ni la salud es prioridad, y ni siquiera están en la Agenda (al menos que estalle un escándalo y la Política esté obligada a pronunciarse).

Mientras me abrigo para salir a la calle, pienso “espero que esta vez mi voto no se pierda en un agujero negro, como pasó con Pino Solanas para Presidente”. Tuve que elegir un candidato afín a mis ideas fuera de Proyecto Sur, porque ese partido no pudo presentarse. En su página el partido detalla y denuncia el fraude. Y bueno. Yo voy a votar con un barbijo, un alcohol en gel y una plasticola. Anoche, por primera vez en 60 días, el Ministerio de Salud no emitió un comunicado con la actualización de datos sobre la Gripe A. ¿Raro, no? ¿Pertinente? Trato de no preocuparme, y de confiar en que las medidas sanitarias que voy a tomar son suficientes.

Para votar tengo que tomarme un remis. La escuela Vicente Chas, de barrio El Faro, en el San Miguel profundo, queda lejos. Cuando llego me encuentro con una escuela al fondo de un gran terreno que parece ser una cancha de fútbol. Un potrero, bah. Para llegar hay que caminar bastante. La escuela es un edificio en L , rodeado por una galería en la que están ubicadas las mesas. La mía es la 5196, la encuentro rápido, tengo seis personas delante nada más. Hace frío. Casi toda la mesa lleva barbijo, y noto que hay una botellita de alcohol en gel a disposición de los votantes. Bien, me digo. No me importa que Macri diga que esta nueva gripe es como la gripe común, y que “no hay que asustar a la gente”. Pienso “Macri morite”. Me toca, voto, todo es normal. Como llevo mi boleta en el bolsillo, sólo pego una mirada rápida al aula que me tocó en suerte como cuarto oscuro. Los niños han hecho, a pedido de la docente, un trabajo de investigación sobre el Dengue, que decora las paredes descascaradas. La visión de una boleta me asusta: hay una que dice grande, en letras catástrofe, ALDO RICO.

Pongo la boleta de Sabbatella en el sobre, y la cierro con Plasticola. Fuimos advertidos de que pasar la lengua por el sobre puede favorecer el contagio de enfermedades estacionales…

Esto es todo, pienso. O nada.




jueves, junio 25, 2009

Reportaje a Pablo Fendrik en el CC Sábato


Reportaje público a Pablo Fendrik - Entrada libre y gratuita. Los espero!!

martes, junio 16, 2009

El nacimiento de la Biblioteca Digital Mundial


Apocalípticos y digitalizados

por Cynthia Sabat / Fotos: Kim Kulish

El antiguo sueño de una biblioteca mundial está tomando forma a la altura de los tiempos que corren. En la sede de la UNESCO en París, hace unas semanas fue presentada en sociedad la Biblioteca Digital Mundial (BDM), un proyecto precursor a la hora de consignar en una vasta colección multimedia manuscritos, mapas, libros, películas, grabaciones sonoras, fotografías y grabados, y disponerla en la web, apta para todo público y de forma gratuita. Todas estas buenas nuevas no frenan la serie de frentes que abre tanto el cambio de soporte –¿cómo eran y cómo son las prácticas físicas y espirituales en torno a la lectura?– como la pelea por el mercado de la impetuosa e-lectura. ¡A leer digitalmente que se acaba el mundo!

El futuro ya llegó. Esta frase dicha y escrita tantas veces, comienza a resonar como un eco metálico y amenazante en los pasillos silenciosos de las grandes bibliotecas. Asaltadas por los fabulosos avances tecnológicos de los últimos años, las editoriales se vieron de repente obligadas a replantearse todos sus supuestos, todas sus previsiones. Con más incertidumbre que optimismo, con más miedos que convicciones, hoy los editores se ven inmersos, al igual que los escritores y los lectores, en una confusión propia de un momento de cambio profundo, que puede compararse a ese hito en la historia de la humanidad que fue la creación de la imprenta por Johannes Gutenberg.
A la luz (y a las sombras) de la primera década del nuevo milenio, un sueño que marcó el desarrollo de la civilización se renueva: el de una biblioteca total. Una biblioteca que contenga todos los libros producidos por el hombre en todas las épocas, en todos los idiomas y al alcance de todos. Lo paradójico es que esta idea tome semejante fuerza en la que para algunos es “la era del fin de las utopías”, y cuando una lectura superficial de la realidad podría arrojar la conclusión de que se lee cada vez menos. Nada más falaz que esta afirmación: en la actualidad se escribe y se lee como nunca antes en la historia. La revolución que se viene produciendo tanto en los soportes de lectura como en sus prácticas, llevó a algunos a decretarle la muerte prematura al libro, y a subestimar el papel de los blogs, los diarios electrónicos y las redes sociales.
En tiempos de crisis todo lo sólido se desvanece en el aire y, más que intentar dar respuestas, lo mejor será preocuparse por formular las preguntas correctas. ¿Qué ventajas tiene aún hoy el libro tal como lo conocemos?; ¿los lectores se terminan o transmutan?; ¿la idea de un “original” de la obra literaria o artística llegó a su fin?; más allá de las fantasías, ¿es posible una biblioteca total?

Alejandría, siglo XXI

La idea de la Biblioteca Digital Mundial (World Digital Library) que acaba de presentarse oficialmente en París nació en 2005. El director de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, James H. Billington, definió el concepto durante un discurso en la UNESCO que tituló “Una visión de la Biblioteca Digital Mundial”. Ese mismo año, Google donó tres millones de dólares para su desarrollo. El objetivo fundamental del proyecto es el de reunir una importante colección de manuscritos, mapas, libros, películas, grabaciones sonoras, fotografías y grabados, y disponerla en la web, sin restricciones para el público y de forma gratuita. Esta colección multimedia de documentos hasta ahora inaccesibles para el público masivo, incluye joyas como la Declaración de la Independencia de Estados Unidos; antiguos manuscritos chinos; mapas del Nuevo Mundo o extrañas películas de los hermanos Lumière de finales del siglo XIX. Además, cualquier usuario alrededor del mundo puede acceder con sólo un click a la Biblia del Diablo, un manuscrito del siglo XIII de gran tamaño, o el Hyakumanto Darani, uno de los primeros documentos en los que se utilizó la técnica de impresión, en el año 764.
El proyecto del que participan empresas como Google y Microsoft, se nutre principalmente del aporte de la Biblioteca del Congreso estadounidense, y conjuntamente de la Biblioteca de Alejandría, la Biblioteca Nacional de Brasil, la Biblioteca Nacional de Egipto, la Biblioteca Nacional de Rusia y la Biblioteca Estatal Rusa. Sus responsables esperan enriquecer el archivo con los aportes del resto de los países, para que el proyecto sea realmente global. Los documentos originales (hasta el momento suman 1.170), en más de 40 idiomas, se presentan clasificados según región del mundo, período histórico, temática o tipo de soporte (manuscrito, libro, revista, grabado, carta, video, grabación sonora o fotografía). Por el momento, la BDM se ofrece en siete lenguas, las lenguas oficiales de la UNESCO (inglés, francés, español, árabe, chino y ruso) más el portugués, pero se espera ampliar la oferta lingüística a medida que avance el proyecto.
Aunque el sitio web se encuentra en su primera etapa, y aún le falta optimizar su navegabilidad, el propósito retoma el espíritu universalista iniciado en el siglo III a. C., con la Biblioteca de Alejandría, que reunió cerca de 700 mil volúmenes. El sistema que se utilizó fue el de exigir a todo barco o caravana que llegaba a la ciudad que dejara los libros que tuviere para ser copiados por sus escribas. ¿Qué hubiera pasado si la Biblioteca de Alejandría y su proyecto hubieran continuado hasta nuestros días? Todavía el misterio rodea las circunstancias de su desaparición. Los estudiosos tienen teorías, no obstante ninguna de ellas logró explicar el enigma. La UNESCO promovió la creación de una nueva Biblioteca de Alejandría, que fue inaugurada en la misma ciudad en 2003.


Cambio de hábitos

Cuando uno escribe “Google Book Search” en Google, la búsqueda arroja 254 millones de páginas en 0,10 segundos. Las primeras que aparecen listadas dan cuenta de los orígenes del proyecto. En noviembre de 2005 ya se anunciaba la intención del motor de búsqueda más popular del mundo de digitalizar 15 millones de libros y ponerlos a disposición de los usuarios. En ese momento, Google contaba con 10 mil obras clásicas online, y las previsiones estimaban que le tomaría una década llegar a aquella cifra millonaria. Hoy, Google Book Search ha extendido su uso a nivel masivo, y lleva digitalizados 7,5 millones de libros de los 55 millones producidos en la historia del hombre.
La empresa es tan extraordinaria, que es casi imposible comprender sus alcances. ¿Quién puede asegurar que vislumbra cabalmente sus dimensiones? Más allá de la avalancha de reparos sobre los vapuleados derechos de autor y de los elogios desmedidos que el proyecto despierta, el lema parece ser “apocalípticos y digitalizados”. Google logró un acuerdo extrajudicial con asociaciones de autores y editores de Estados Unidos para digitalizar libros y vender su lectura online, tomando a sus autores como socios. Más allá de las polémicas que plantean las estrategias conquistadoras de Google, algo es seguro: el acceso a los libros ha cambiado para siempre.
José Burucúa es doctor en Historia del Arte y usuario de Google Book Search. Como investigador académico se acostumbró a utilizarlo en sus tareas diarias. “Estoy trabajando en un proyecto para el cual necesitaba acceder a un libro de egiptología de 1740, y lo encontré en Google Book Search. El hecho de que haya una cantidad inmensa de libros a disposición en la web genera una actividad y un intercambio imposible de calcular”, y afirma sin dudarlo: “No hay nada comparable en la historia de la humanidad“. Burucúa no es de los escépticos, ni siquiera de los cautos: cree que los beneficios del proyecto son tan contundentes que prácticamente no ve peligros en el horizonte. Lo que subraya es que estos cambios, lejos de negar al objeto libro, impulsan a reflexionar a fondo acerca de la relación entre el lector y su texto. “No es una relación abstracta; el texto siempre llega al lector por alguna vía y en algún soporte, que puede tener una gran incidencia en su relación con el texto. El libro como soporte brinda una experiencia de lectura que impregna lo que el lector logre captar del texto. Puede hacer anotaciones al margen, puede doblar la punta de la hoja, por ejemplo. Si uno accede al texto por medio de una pantalla la experiencia es completamente distinta. La posibilidad de tener un acceso ilimitado al texto brinda una libertad y una autonomía casi absolutas. Esto nos hace pensar acerca de qué significa poseer un libro y leerlo, o qué significó en el pasado tener un rollo y leerlo. ¿Cómo eran y cómo son las prácticas físicas y espirituales en torno a la lectura? Estos cambios renuevan los estudios acerca de la historia de la lectura.”
Hoy compiten la seguridad que brinda manipular un objeto noble y conocido (el libro), contra las ventajas que brinda la nueva posibilidad de búsqueda de información tanto dentro de un libro digital como entre varios.

Volver al futuro

Quizás el nombre no sea fácil de recordar, pero ya le es familiar a quienes han incursionado en el mundo del e-book. El Kindle DX es la tercera generación de lectores de libros y contenidos digitales lanzada por Amazon, que puede almacenar 3.500 libros (dos mil más que su antecesor, el Kindle 2). Con una pantalla de 9,7 pulgadas y 1200 x 824 píxeles de resolución, en lo que supone un aumento del 60% respecto a su predecesor. Amazon lleva vendidos 800 mil unidades de las primeras dos versiones, y cree que este hermano mayor extra large que acaba de lanzar será un éxito.
La batalla por el mercado de la pujante e-lectura está al rojo vivo: el Sony Reader innovó en su diseño y tamaño de pantalla (6 pulgadas), pero deberá aggiornarse en su próximo lanzamiento; Plastic Logic trabaja a contrarreloj para presentar en 2010 su dispositivo de papel digital, con una pantalla de 8,5 por 11 pulgadas; el iLiad de iRex Technologies ofrece wi fi (algo que el flamante Kindle DX también brinda como ventaja, además de poder recibir nuevos libros en 60 segundos). Pero la batalla no es batalla si no se suma Apple: el mundo tecnológico apuesta a que, cuando lo haga, pondrá en jaque a sus competidores e innovará completamente el segmento.
Los lectores digitales permiten acceder a diarios, blogs y libros, y la experiencia de lectura depende de la claridad con la que se puede leer en pantalla. Ahora bien, ¿cuál es el rol de las editoriales en este contexto? Robert Baensch, consultor especializado en la industria editorial, aseguró recientemente que las editoriales tienen que entender que el libro impreso y encuadernado es solamente uno de los formatos posibles. De la misma manera que la industria discográfica y la cinematográfica tuvieron que reformular sus negocios a partir de la explosión digital, también la industria editorial tiene ahora que asumir el desafío. “Las publicaciones científicas ya comprendieron el tema. Ellas fueron las primeras en saber que debían manejar una combinación de textos impresos y textos online”, señaló Baensch. “Nos llevó tres mil años pasar del papiro al pergamino; después otros 1.500 años para hacer la transición al papel. En cambio, el pasaje de papel a píxeles requirió sólo tres décadas”, remarcó el especialista, advirtiendo que esta aceleración exponencial hace que las predicciones hacia el futuro siempre sean inciertas.
A la vez, el paradigma digital no deja de plantear sus dilemas. Mientras los cambios desconciertan por su velocidad y su imprevisibilidad, como un virus que muta de forma aleatoria a la velocidad de la luz, la saturación que produce daría la impresión de no resignar lugar para la sensibilidad, para los sentimientos ligados a la lectura. Alejandro Piscitelli, filósofo e investigador de nuevas tecnologías, lo advirtió de esta manera: “Si el fin de la lectura sobre papel asusta, es porque para muchos leer no es sólo conocer, sino que leer es sentir, pensar, imaginar, creer y sobre todo autoconstruirnos socialmente en el mundo del sentido y el simbolismo, y finalmente prepararnos para participar de las conversaciones que nos hacen humanos”.
Roger Chartier es el intelectual que ha estudiado con más profundidad y curiosidad las transformaciones en los soportes y los hábitos de lectura y escritura a través del tiempo. En una conferencia que brindó a fines de los 90 sugería que el texto electrónico podría hacer posible el sueño de Alejandría, y entreveía un futuro del libro tal como lo conocemos y el texto electrónico “en coexistencia no necesariamente pacífica”. Asimismo reparó en que esta revolución se da tanto en el soporte como en la práctica de lectura, y notó la recuperación de un gesto. “Al leer en la pantalla el lector contemporáneo recupera algo de la postura del lector de la antigüedad, pero –con una diferencia que no es desdeñable– lee un rollo que se desenrolla verticalmente y que está dotado de todos los puntos de referencia propios a la forma que tiene el libro desde los primeros siglos de la era cristiana: paginación, índice, tablas. El cruce de las dos lógicas que han regulado los usos de los soportes anteriores de lo escrito (el volumen, luego el códice) define entonces, de hecho una relación con el texto totalmente original.”
En la idea de “sueño” de la biblioteca total está la fantasía, el espejismo, la ilusión óptica. Los miles de libros que caben en la palma de una mano han sido privados por la tecnología de su materialidad y su singularidad, de su olor a viejo, de la textura de su tapa, y de la belleza de su lomo. Tampoco son capaces de retener las marcas de alguien que lo leyó antes que nosotros. La posesión de tantos libros como el deseo pretenda será el alivio para una secreta legión de lectores melancólicos.




World Digital Library
http://www.wdl.org/

Nota publicada originalmente en la revista ALMA MAGAZINE en su edición de Junio de 2009.

martes, junio 09, 2009

FESAALP 2009 : Mi seminario de Periodismo de Cine


Seminario de Periodismo y Crítica Cinematográfica
En el marco del 4º Festival de Artes Audiovisuales de La Plata (FESAALP), a desarrollarse del 12 al 19 de septiembre de 2009.

A cargo de Cynthia Sabat, el seminario-taller teórico y práctico está orientado a profesionales o estudiantes de las áreas de cine y periodismo, a quienes les interese el campo del periodismo de cine, su problemática y las cuestiones prácticas que se presentan al encarar un medio especializado en gráfica, radio, televisión o Internet.


Durante el seminario se analizarán los siguientes temas:

-El periodismo cultural
-El periodismo de cine
-La crítica
-La entrevista
-La crónica de eventos, rodajes y festivales
-La investigación periodística
-Características de los diferentes medios: TV, gráfica, radio y web
-Herramientas con las que debe contar el periodista
-La agenda periodística
-Problemas del trabajo periodístico
-La creación de un medio especializado
-Sumarios y Reunión de sumario
-Estructura de una nota
-La crítica como parte del campo cinematográfico
-Independencia y ética periodística
-Estilo y corrección
-Desafíos del periodismo de cine: web 2.0 y nuevos formatos
-Bibliografía recomendada

La dinámica es participativa. El seminario culminará con la proyección de un material inédito y exclusivo sorpresa. Quienes lo deseen podrán presentar un trabajo final de seminario que será evaluado y eventualmente publicado en el Diario del FESAALP.


Fecha: 18 y 19 de septiembre 2009.
Duración: Dos encuentros de 4 horas.
Lugar: Centro Cultural Islas Malvinas de La Plata (19 y 51).
Arancel: $80.
Inscripción: Mandar un mail a info@fesaalp.com.ar con el asunto "Inscripción Taller de Crítica" y dentro del cuerpo del mensaje aclarar Apellido y Nombre. La matrícula se abona el primer día del Taller, y finalizadas las dos jornadas se le entregará un certificado que acredita la participación.

CYNTHIA SABAT es docente, periodista de cine, poeta y productora de TV (Tea Imagen). Fue la editora responsable del sitio Cineindependiente.com.ar, un portal pionero que acompañó el nacimiento del Nuevo Cine Argentino. Ejerció el periodismo de cine en medios como Canal (á), Revista Nueva, Rumbos, First, Para Tí y Hombre. Fue directora y editora del Diario Oficial del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata durante tres ediciones, y trabajó en la sala de prensa de la edición 2008. Fue editora de la revista Haciendo Cine durante tres años. Colaboró con medios radiales. Actualmente escribe en su blog habiaunavezunachica.blogspot.com, colabora con medios especializados (como Otroscines.com), y es convocada como jurado de distintos festivales. Además dicta un Taller de apreciación cinematográfica para jóvenes.

sábado, junio 06, 2009

Crítica Iraqi Short Films


Iraqi Short Films (Argentina/2008)

Director: Mauro Andrizzi
Estreno: 05 de Junio de 2009
Edicion: Mauro Andrizzi y Francisco J. Vázquez Murillo.
Duración: 94 minutos.
Se exhibe en el MALBA (Figueroa Alcorta 3415), los viernes y sábados de junio, a las 22.

Esta es, sin dudas, una de las películas más estimulantes, perturbadoras y extrañas de los últimos tiempos. Mauro Andrizzi, ex programador del Festival de Mar del Plata y además realizador (debutó en el largometraje codirigiendo Mono), eligió trabajar con un material que le plantea múltiples cuestiones, al armar el film a partir de imágenes de la guerra de Irak tomadas por los soldados con cámaras caseras o con sus celulares, así como de un muy curioso material de propaganda de las milicias de la región.
El director declaró que intentó ficcionalizar a partir del material documental. Lo cierto es que Iraqi Short Films (película ardua de una hora y media, que intercala estos cortos con textos de corresponsales de guerra y ensayistas sobre el tema) invita a pensar no sólo en el tema de los derechos de autor en la era de YouTube sino también en la censura que aplican los medios de comunicación, en la manipulación de las imágenes y los sonidos que hace el propio film (es cuestionable el fragmento que se agrega como bonus track después de los créditos), y en sus múltiples implicancias políticas y filosóficas, todas cuestiones vitales del cine y de la crítica en los años '60 y '70, pero que en lo que va del siglo han quedado a un lado con el pretexto del supuesto fin de las ideologías.

Calificación: 3 1/2

Crítica originalmente escrita para
www.otroscines.com

martes, mayo 26, 2009

Crítica Waltz with Bashir


Bailando con la muerte

Título: Waltz with Bashir
País: Israel / Alemania / Francia
Año: 2008
Director Ari Folman
Cast Ron Ben-Yishai, Ronny Dayag, Ari Folman.
Género Docuficción animada

Waltz with Bashir llega para sorprender ya desde su género: la docuficción animada. Su naturaleza es tan extraña como subyugante, pero también se trata de un film políticamente ambiguo. Es que la película relata en primera persona la experiencia de su director, Ari Folman, y su relación con los recuerdos (y olvidos) de sus días en el ejército israelí, durante la primera guerra con el Líbano, en 1982. Folman tenía 19 años y hoy sus recuerdos son confusos, se mezclan con fantasías, mientras él busca saber qué es lo que pasó realmente y, sobretodo, qué responsabilidades le caben. Decide entonces reunirse con sus compañeros de la milicia, para juntos reconstruir la historia, especialmente trágica por su supuesta participación en una masacre de palestinos (en los campos de Sabra y Chatila) que dejó un saldo de miles de muertos. Los hechos ocurrieron tras el asesinato del líder Bashir Gemayel, quien había sido elegido presidente del Líbano (con el apoyo de Israel), y fue ejecutado junto a cuarenta miembros de su partido.


Folman conversa con sus ex compañeros mientras evocan terribles anécdotas compartidas que dan cuenta del horror de la guerra, cercano al delirio, a una pesadilla sin fin. Las vivencias de los soldados son tan monstruosas, que da la impresión que Folman recurrió a la animación para hacerlas más tolerables para el espectador. En medio de los relatos se cuelan bellísimas escenas oníricas, como el encuentro con la sirena gigante. La trama política se vuelve difícil de seguir (el conflicto de Medio Oriente es sumamente complejo), pero el film permite sumergirse en las vivencias personales de los soldados y sus dilemas en medio de la guerra. A pesar de la impecable e impactante factura de la animación, el guión busca el efecto con escenas pensadas ad hoc, subrayando por demás su naturaleza de por sí dramática. Las crudas imágenes del final no alcanzan para salvar al film de cierta posición ambigua (¿indulgente?) que toma frente a los crímenes de guerra, por acción u omisión.

Waltz with Bashir forma parte de un corpus de films que revisan, como un mea culpa, la actuación de los soldados iraelíes en los diferentes conflictos en los que les tocaron actuar (otros de esos films es Z32 de Avi Mograbi). A pesar de sus buenas intenciones, la película cae en la tentación oscarizable de escenas tan melodramáticas como cursis, que desnudan su naturaleza ambigua...o confusa.


Calificación: 3 estrellas